Grupo Farma10

Como ocurre con tantas otras actividades profesionales, la mayoría de los farmacéuticos se enfrentan a un auténtico mar de dudas a la hora de abordar un aspecto de su actividad que, sin embargo, resulta fundamental tanto a la hora de cumplir con todas las obligaciones legales y fiscales de la misma como, por supuesto, establecer las bases para maximizar la rentabilidad de su oficina.

Sin duda, una de las grandes preguntas que muchos farmacéuticos se hacen tanto a la hora de poner en marcha su oficina como más adelante es la de si merece la pena constituir una sociedad limitada (SL) para el desarrollo de su actividad económica.

La propia nomenclatura de este tipo de sociedad nos da la respuesta sencilla a la cuestión ya que, como anuncia su nombre, la SL proporciona una responsabilidad limitada para los propietarios de sus participaciones sociales por las obligaciones contraídas durante su existencia.

Esa era, como decíamos, la respuesta sencilla. Pero, como siempre sucede en el ámbito de las cuestiones legales y fiscales de un negocio, las cosas se complican a poco que buceemos en sus articulados y su letra pequeña.

Así, esa responsabilidad, en principio limitada, puede quedar desdibujada e incluso anulada en muchos casos. Eso no impide que la SL sea la modalidad más habitual en España a la hora de constituir una sociedad, fórmula por la que se apuesta, según datos del Consejo General del Notariado, en el 90% de las ocasiones.

Al contrario de lo que sucede en otras actividades profesionales, donde cualquier persona puede ser propietaria de un negocio y, posteriormente, delegar su funcionamiento en un profesional del área, la titularidad-propiedad de una oficina de farmacia solo puede ser ejercida por un profesional farmacéutico. Esto implica que esa actividad se desarrollará con la consideración de persona física a la hora de tributar por el IRPF, cuyo tipo máximo puede ser realmente elevado.

Sin embargo, existen ciertas actividades empresariales privadas por las que el farmacéutico puede actuar en las mismas condiciones que otro profesional y tributar en el Impuesto de Sociedades a través de una SL. Esta es, por ejemplo, la opción escogida por muchos farmacéuticos en lo que respecta a la venta de parafarmacia.

 

Así, es fundamental estudiar muy bien cada caso para poder responder a la gran pregunta: ¿en qué situación le interesa a un farmacéutico constituir una SL? Como decíamos al principio, suele ser una decisión que se fundamentará en el consejo de una asesoría externa que, por lo normal, no tiene un profundo conocimiento del sector farmacéutico.

Para poner solución a esto, Grupo Farma10 cuenta con una amplio equipo de asesoramiento a profesionales del sector en ámbitos como la asesoría contable y laboral, un servicio de asesoría legal o una gestión integral del negocio. Todo ello, prestando especial atención al tema que tratamos hoy: la creación de una SL.

Como siempre decimos, en Grupo Farma10 somos, ante todo, farmacéuticos y, por ello, entendemos y conocemos muy bien las necesidades, dudas y preocupaciones del sector y eso nos ha llevado a crear nuestra área de servicios económicos y legales para nuestros miembros. Un servicio de asesoría experto en el mundo de la farmacia y, por lo tanto, capaz de ofrecer siempre las mejores soluciones y consejos a cada profesional tras un estudio individual y pormenorizado de su realidad.