Grupo Farma10

Ya ha llegado el verano y, con él, las merecidas vacaciones de nuestros equipos profesionales. Un periodo de descanso que debe servir para recargar las baterías después de todo un año cuidando a nuestros pacientes y, especialmente tras un periodo tan complicado como el que hemos vivido en los últimos tiempos, alejarnos del estrés al que la pandemia ha sometido a todo nuestro sector.

Las vacaciones de nuestro personal, si bien más que merecidas, suponen también, en no pocos casos, un auténtico quebradero de cabeza para los titulares de la farmacia que deben conseguir la cuadratura del círculo para armonizar dos obligaciones: permitir las vacaciones y mantener abierta la oficina de farmacia. 

En muchos otros sectores, el empresario tiene la facultad de decidir, llegado este momento del año, si mantener abierto su negocio o bajar la persiana durante 15 días o un mes. La decisión, claro está, dependerá de muchísimos factores, pero es una disyuntiva que en la farmacia es, sencillamente, imposible ya que, sobre cualquier otra cuestión, prima el compromiso de no desatender a los pacientes.

Por ello, la gestión de los recursos humanos de la farmacia y, en este caso concreto, de sus vacaciones, supondrá siempre un reto complicado de salvar. En Grupo Farma10 estamos siempre dispuestos a ayudar a cualquiera de nuestros socios en esta y otras muchas cuestiones relacionadas con la gestión integral de la farmacia. En cualquier caso, aquí te ofrecemos algunas pautas que permitirán que las dos partes, empleador y empleados, salgan ganando.

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Un buen análisis de años anteriores, clave para la toma de decisiones

Como ya hemos apuntado, la primera pregunta que deberá hacerse el titular de una farmacia es si le conviene cerrar su oficina durante unos días o si quiere mantenerla siempre abierta al público. Como siempre que nos encontramos ante una coyuntura de este tipo, la mejor y única vía de tomar la decisión acertada es hacerlo contando con toda la información posible.

Por ello, si aparece esta duda, lo más recomendable será acudir al libro de cuentas y comprobar la facturación que la oficina haya conseguido en ese mismo periodo en años anteriores y enfrentarla a los gastos que supone mantenerla operativa. Todo ello, además, recopilando previamente información sobre los hábitos de nuestros clientes que, quizás, también abandonen de forma mayoritaria la zona para marcharse de vacaciones.

La asignación del periodo de vacaciones suele crear momentos de tensión entre los empleados. Sobre todo, cuando existe una coincidencia en las preferencias de ese periodo –algo común en el caso de empleados con hijos en edad escolar–. Por ello, una recomendación fundamental es no dejar la planificación de las vacaciones para el último momento y, por ejemplo, preguntar a los empleados sus preferencias vacacionales durante los dos primeros meses del año y, de esta manera, dar un tiempo razonable para solucionar posibles conflictos.

En el caso de que, pese a todo, el conflicto de intereses por la coincidencia en las vacaciones deseadas sea inevitable, resulta una gran idea fijar unas normas en función de la actividad que desarrolle cada empleado o crear una rueda que fije el orden de elección, de tal manera que los últimos en elegir un año sean los primeros el siguiente. Así, al contrario que en un sistema basado en la antigüedad, se evitará que siempre salgan perjudicadas las mismas personas.

Así mismo, y aunque no sea una cuestión directamente relacionada con las vacaciones de los empleados de las farmacias, es conveniente, tener presente las circunstancias de cada uno de ellos en el periodo de verano en el que, como ya se ha dicho antes, muchos se encuentran con la dificultad de tener niños en edad escolar a su cargo.

Por ello, siempre que sea posible, es altamente recomendable buscar una flexibilidad que permita una mayor facilidad para conciliar la vida familiar con la profesional.

Por último, y no menos importante, es crucial asegurarse de que la farmacia estará bien atendida durante el periodo de vacaciones de aquellos empleados que se hayan podido especializar en una tarea concreta. Por ello, es altamente recomendable que la gestión de las vacaciones arranque en el mismo momento en el que se afronta el proceso de selección de recursos humanos, apostando por perfiles que se puedan adaptar a diversas funciones. De esta forma cada trabajador podrá realizar tareas diferentes y durante las vacaciones todo seguirá funcionando correctamente.